martes, 14 de septiembre de 2010

Paseando al lado del mar


La tranquilidad y la paz experimentada una mañana soleada junto al mar, es comparable a su inmensidad. El ruido de las olas chocando bruscamente sobre el rocaje, el sonido del aire acariciando el rostro y los rayos del sol penetrando en la piel, son el preámbulo para cerrar los ojos, respirar profundamente y dejar que penetre ese olor tan característico a salitre, capaz de hacerse un hueco en el cerebro para que, en cualquier momento, cuando imaginemos ese paisaje, recordemos ese aroma que nos lleva de nuevo a aquel maravilloso paraje protagonista de un paseo al lado del mar.


By: Silvia
Agosto 2010
Categoría: paisaje, color

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